HISTÓRICO CAMBIO DE GOBIERNO| Triunfo de centro-derecha, fin al bipartidismo de federalistas y separatistas en Quebéc

La victoria de CAQ y, sobre todo, el desplome del PQ abren en teoría la puerta a un periodo de menos tensión entre Quebec y el resto de Canadá, pero muchos temen en realidad lo contrario. En Quebec, algo que no pasaba desde hace 48 años: la victoria en las elecciones provinciales, celebradas el lunes, de un partido que no es ni federalista ni separatista y que rompe con el bipartidismo.

 

Los comicios han dado el triunfo al partido de centro-derecha Coalition Avenir du Québec (CAQ), creado en 2011 por el empresario y ex ministro, Francois Legault, que militó en el pasado en el federalista Partido Liberal de Quebec (PQL). De esta forma, la votación ha roto con el bipartidismo con el que han crecido varias generaciones de quebequeses desde 1970, ya que desde entonces la provincia ha estado siempre gobernada o bien por e PQL o por el independentista Partido Quebequés (PQ).

 

Los liberales del PQL, que han estado al frente de Quebec de forma casi ininterrumpida desde hace 15 años, han obtenido  solo el 24,8 % de los votos y 32 de los 125 escaños del Parlamento provincial, la Asamblea Nacional de Quebec, que estaban en juego. Pero el gran derrotado en las elecciones ha sido el PQ, el partido que en 1980 y 1995, cuando estaba en el poder, convocó los dos referendos independentistas de la provincia.

 

El PQ ha quedado reducido a 10 diputados con el 17,25 % de los sufragios, ha perdido su grupo parlamentario y su líder, Jean-François Lisée, ni siquiera ha conseguido mantener su escaño y dimitió como jefe de esa grupo. La victoria de CAQ y, sobre todo, el desplome del PQ abren en teoría la puerta a un periodo de menos tensión entre Quebec y el resto de Canadá,  pero muchos temen en realidad lo contrario.

 

Legault ha conseguido su histórica victoria con un programa electoral basado en un populismo, gracias a su controvertida propuesta de limitar el número de inmigrantes que llegan a la provincia e imponer un test a los recién llegados para determinar si han adoptado los “valores” quebequeses. Legault también ha prometido prohibir a los empleados públicos, como los profesores, que exhiban símbolos religiosos lo que le enfrentará directamente con el Gobierno y la Justicia federal por su posible anticonstitucionalidad.

 

La confrontación con Ottawa no se va a limitar a cuestiones migratorias o religiosas, dos puntos en los que el Gobierno del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se ha distinguido de la oposición conservadora y populista en Canadá. Legault también se ha comprometido a privatizar la sanidad en Quebec, otra de las “vacas sagradas” del sistema político de Canadá -acá la medicina privada está prohibida y el sistema público sanitario es un motivo de orgullo.

 

Como señalaba  el editorial del periódico “Montreal Gazette”, el diario anglófono de la mayor ciudad quebequesa, “es difícil no sentir que, después de un periodo de relativa calma, las cosas se van a calentar, incluidas las relaciones de Quebec con Ottawa”. El rotativo también destacó  el temor de la comunidad anglófona de Quebec a que la victoria de Legault aumente el conflicto lingüístico que existe en la provincia entre la mayoría francófona y la minoría angloparlante.

 

A pesar de que el tema espinoso de un nuevo referendo separatista nunca salió en la campaña electoral y el CAQ se etiqueta como “nacionalistas dentro de Canadá”, muchos temen que la volatilidad política de Quebec trastoque la situación. Aunque Legault finalmente expresó públicamente en 2016 que CAQ nunca convocará un plebiscito independentista, los analistas recuerdan hoy que muchos de los votantes del partido son acérrimos nacionalistas quebequeses.

 

La trayectoria de Legault hace que algunos le califiquen como un “camaleón político” dispuesto a cambiar de colores con facilidad.

 

Pero al aceptar su victoria, quiso tranquilizar los temores de los federalistas. Hablando en inglés, Legault declaró: “Trabajemos juntos para hacer Quebec más fuerte dentro de Canadá. Y les quiero asegurar que mi Gobierno será su Gobierno”. EFE