COLUMNISTA INVITADO| Brasil: el gigante muestra un nuevo rostro

JOSÉ BENDEZÚ

 

A pocos días de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales brasileñas, se viven momentos de angustia reflejados en un clima de violencia que ya ha cobrado varias vidas y ha dejado innúmeros heridos.

 

Los electores decidirán entre Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) y de la coalición “Brasil Feliz de Nuevo” y Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), cuya coalición se denomina “El Camino de la Prosperidad”.

 

Las encuestadores predicen una victoria de Bolsonaro lo que significaría lanzar a ese país a una arriesgada aventura y los grandes medios tienen una gran responsabilidad por el ambiente de odio y disputa que se vive en el gigante latinoamericano, primero por la deconstrucción constante del PT y de su líder Luis Inácio Lula da Silva -responsabilizándolos casi que exclusivamente por la corrupción endémica en Brasil- luego manipulando a los electores al informar sólo lo que es de interés de los grandes grupos corporativos enemigos del PT.

 

Por supuesto que este partido cometió errores, algunos graves como la falta de control sobre las grandes empresas públicas como la Petrobrás, pero ello no puede apagar los grandes avances sociales reconocidos por todos, en sus 16 años de administración hasta ser interrumpidos por un golpe parlamentario en 2016.

 

El candidato de la ultraderecha tiene características despreciables en un ser humano. Es racista, sexista, clasista y homofóbico asumido, defiende la tortura y la dictadura militar, pregona la famosa frase “bandido bueno, es bandido muerto” y promueve el uso indiscriminado de las armas de fuego como forma de combatir la violencia. Pero asusta más la legión de ciudadanos que desconsidera estas características e inocentemente le hipoteca su apoyo.

 

Para los estudiosos esto es consecuencia de la alienación y despolitización constante a la que son sometidos los brasileños. Hace poco hubo denuncias comprobadas de empresarios que pagaron millones de dólares a redes sociales extranjeras para que crearan y difundieran noticias falsas sobre el PT, sin embargo, hasta ahora la justicia electoral no se ha manifestado.

 

El candidato favorito no sólo no ha presentado propuestas claras para un eventual gobierno, admite además que nada entiende de economía y se niega a participar de debates para confrontar sus ideas. Otros aspectos ganan relevancia, el Congreso Nacional se encuentra pulverizado, en la cámara de diputados.

 

Por ejemplo, 30 partidos tienen representación, lidera el PT con 56 de los 513 diputados, quien quiera que gane tendrá que pactar con fuerzas tenidas como conservadoras. En el campo económico, el legado de Michel Temer es catastrófico, tras el golpe, el gobierno aplastó el mercado de trabajo, el poder de compra de los consumidores y la capacidad de innovación del país, recortó los derechos laborales y congeló por 20 años las inversiones sociales.

 

Amplios sectores sociales representados por sindicalistas, intelectuales y artistas protestan día a día en la recta final de la campaña, sin embargo y a pesar de sus esfuerzos no se ha logrado construir una unidad del campo progresista para hacer frente a los sectores más retrógrados de Brasil que a estas alturas ya cantan victoria.

 

*Periodista y analista político peruano, radicado en Toronto.