CARTA ABIERTA| Le piden al ministro Pablo Rodríguez revisar denominación de mes de celebración comunitaria

Fernando Valladares

N/R: Transcribimos a continuación parcialmente el texto de una carta enviada esta semana al miembro del parlamento federal y Ministro de Multiculturalismo y de la Herencia Canadiense, Pablo Rodríguez, por parte de Fernando Valladares -dirigente comunitario de origen español- en relación a la declaración a nivel federal de octubre como el Mes de la Herencia Latinoamericana.

 

 

Estimado Sr. Ministro:

 

Fue con gran entusiasmo el recibir la noticia de que por fin la comunidad de habla hispana tenia un representante político a nivel Federal. “Un Ministro con cartera” de habla hispana. Atendí la invitación y así poder conocerle en la reunión en el Centro para gente de Habla Hispana, pues ya era hora que nosotros los ciudadanos de habla hispana, pertenecientes a 20 países diferentes, nos sintiéramos representados…

 

Soy consciente de que a raíz de la proclamación del mes de la herencia latinoamericana, se ha llegado a lastimar las relaciones de muchos ciudadanos de habla hispana que han acogido a Canadá como su casa, país y su futuro. Han sido muchos los años, que muchas organizaciones de habla hispana ante la realidad que lo que nos une es el idioma español y no el latín o la memoria histórica, hemos venido buscando como comunidad de habla hispana nuestro lugar dentro de la sociedad canadiense. Luchemos por lo que nos une, no por lo que nos separa. Luchemos por un futuro mejor para todos los hispanos dentro de Canadá.

 

Como ejemplo: El Consejo de Desarrollo Hispano, El Congreso Hispano Canadiense, el Club Hispano, Hispanic Fiesta, El Centro Para gente de Habla Hispana y podría sumar cientos de organizaciones que fueron creadas para servir y representar a las comunidades de habla hispana. Deberíamos cambiar ahora el nombre de nuestras organizaciones, quitando el nombre de Hispano y añadiendo Latino-a? Nosotros no hablamos latín, hablamos español. El único vinculo que nos une es el idioma, mientras que la memoria histórica nos separa y con razón. En Canadá nuestra segunda patria tratamos de sobrevivir en busca de esa oportunidad que nos fue negada en nuestros países de origen, o por el simple hecho de la aventura en busca de un futuro mejor.

 

Soy consciente de que usted heredó esta confusión, más bien diría yo, este debacle o debate que no nos une, más bien nos separa y pone fronteras y barreras a todos aquellos que por muchos años, hemos venido construyendo puentes y caminos por el bienestar de nuestra comunidad hispana en general.

 

Con gran sacrificio y diálogo, logramos tras varios años, en el 2014 y en el 2015 la proclamación y legislación del Mes de Octubre: Mes de la Herencia Hispana por parte tanto del Gobierno Municipal de la ciudad de Toronto, como por el Gobierno Provincial de Ontario. ¿No cree usted que hubiera sido más inteligente, correcto y honorable que el Gobierno Federal hubiera seguido la pauta de estos gobiernos y hubiera declarado Octubre, el Mes de la Herencia Hispana y no de la Herencia Latinoamericana?

 

Todos los Hispanos somos Latinos, pero no todos los Latinos son Hispanos. La comunidad latina está compuesta por los ciudadanos que hablan uno de los idiomas procedentes del latín: español, italiano, portugués, francés y rumano. Unos se conocen como Latino europeos y otros como Latinoamericanos.

 

Hoy en día Estados Unidos de América, se conoce como el segundo país hispano más grande del mundo, después de México, con una población de más de 60 millones de personas que hablan español, no latín.

 

En Estados Unidos, como también se reconoce a nivel de Naciones Unidas, se celebra el Mes de la Herencia Hispana, El Desfile de la Hispanidad, El Orgullo Hispano, no Latino-a. ¿Es Canadá un país tan innovador que se puede dar el lujo de ignorar a la Herencia Hispana? ¿O tildar a todos los hispanos como Latinos y borrar su herencia lingüística?

 

No me queda duda alguna de que nuestros hijos y nietos algún día formarán parte de ese equipo de líderes que engrandecerán y llevaran el futuro de Canadá, teniendo con ellos el idioma que heredaron por generaciones, es decir el idioma español, no el latín, ya que no lo hablan ni tampoco lo consideran necesario.

 

Si no somos parte de la solución, nos convertimos en parte del problema.

 

En sus manos encomendamos nuestro futuro como comunidad de habla hispana a nivel federal y que podamos juntos seguir engrandeciendo nuestra trayectoria y futuro como tal. A nivel de ciudad y de la provincia, seguiremos con nuestra herencia hispana. Al fin y al cabo, es lo que somos, hispanos o canadienses de origen hispano. Al fin y al cabo que cada uno celebre su herencia como quiera, no traten de imponer el modo y la forma en que cada uno de nosotros debería de hacerlo.

 

Excluir a España de esta celebración , aparte de ser una gran equivocación, es una gran falta de respeto. Lo que hemos conseguido es el Mes de la Herencia Hispana con mucho sacrifico y trabajo. No el Mes de la Herencia Hispanic – Latinoamericana o Latinoamericana que excluye y va en contra de las proclamaciones y legislaciones tanto de la ciudad de Toronto, como de la Provincia de Ontario. El termino Hispanic – Latino, quiere decir que podría ser interpretado como la Herencia de los países que hablan español en Latinoamérica. No incluye a España y la excluye completamente. La constitución canadiense no ampara semejante aberración. La Constitución Canadiense, une no divide.

 

¿Se imagina usted la celebración del Mes de la Herencia de la Commonwealth, excluyendo a Inglaterra?

 

Adjunto una copia del correo electrónico enviado a los miembros del Partido Liberal: Michael Levitt, Julie Dzerowicz y Judy Sgro, con motivo de la Celebración del Mes de la Herencia Latinoamericana.

 

No estoy en contra de la celebración del Mes de la Herencia Latinoamericana, al contrario, la solución a este debate seria más simple que eso. Dejen octubre como el Mes de la Herencia Hispana, tal y como ha sido proclamada por los gobiernos de la ciudad de Toronto y de la Provincia de Ontario y proclamen el mes de abril, u otro mes cualquiera, como el Mes de la Herencia Latinoamericana. Siguiendo esta pauta resolveríamos este problema y podríamos algunos de nosotros disfrutar de dos magnas celebraciones como comunidad. Sumemos, no restemos.

 

Atentamente,

 

Fernando Valladares

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