PERSONAJES DE LA COMUNIDAD| Milton Pastor: una cara latina al timón en la TTC

PAOLA VARGAS*

 

Milton Pastor – FOTO/ FREDDY A. VÉLEZ.

La cara mestiza y la sonrisa permanente del ecuatoriano Milton Pastor ya es familar para miles de habitantes de Toronto que viajan a diario en bus urbano a sus sitios de trabajo, de estudio o de vuelta a su casa.

 

Este guayaquileño cuenta que “me levanto todos los días a las tres de la mañana” para salir a cumplir con  sus labores diarias como conductor del sistema público de transporte TTC de Toronto -uno de los tres más grandes por número de pasajeros en Norteamérica.

 

 

El recorre rutas de la división de Queensway, en el oeste de la ciudad, en largas jornadas de nueve horas que realiza con el mismo gusto y pasión que ese primer día hace 12 años cuando logró entrar a la empresa que maneja tanto  servicio de buses, tranvía y tren subterráneo en la ciudad más poblada de Canadá.

Los turnos de las rutas no varían mucho, “algunas veces empiezo a las 4:05 de la mañana o si no a las 5:20… hago un total 9 horas frente al timón”, explica. Puntual y serio en su trabajo, suele llegar al garaje estación 10 minutos antes de iniciar cualquier ruta.

Con cara sonriente y buena actitud inicia su recorrido por las áreas de Danforth, Islington, Kipling, Royal York, Queensway, Airport Rocket; dependiendo de la ruta diaria que le tengan asignada.

A media mañana, a las 9:30 de la mañana, Milton toma su descanso de 20 minutos. “Aprovecho para comer lo que llevo preparado desde  casa, ir al baño, revisar los correos electrónicos o devolver las llamadas perdidas”, cuenta. “Tengo poco tiempo de relax pero intenta dialogar con mis compañeros de trabajo”, sigue.

Al regresar al bus sabe que le quedan pocas horas de trabajo, así que continúa desarollando su labor con el mismo entusiasmo y energía. Son las 2:30 de la tarde y Milton con una sonrisa se dispone a bajarse del bus con su pequeña maleta donde porta su ropa para cambiarse el uniforme. Se monta en su motocicleta Harley Davidson, -modelo Fat Boy- para regresar a su casa con la satisfacción del deber cumplido.

Cuando llega a su casa, almuerza o en algunos casos come algo ligero para esperar a su esposa Kim y a sus hijas Amber y Jade, con quienes comparten luego la cena en familia al final de la tarde. En sus tiempos libres le gusta mirar series de televisión sobre detectives y leer “Hot Bike Magazine”, una revista para los amantes de las motocicletas.

Cuenta Milton que “para estar descansado y en condiciones de sentarme frente al timón debo acostarme por tarde a  las 9:30 de la noche”.

Milton,  un hombre alto, de piel trigeña, acuerpado, con un bigote poblado y que dice que curiosamente y por falta de tiempo no es aficionado al fútbol, llegó a Canadá cuando tenía diez años. Su madre había venido dos años antes para analizar situación de calidad de vida y fue en 1974 cuando ella recogió a sus hijos en Guayaquil, para traerlos a iniciar una nueva vida.

Pastor, de 53 años de edad, se desempeña además como instructor de conducción en su división.

De su arribo a Toronto recuerda que lo primero que le impacto fue la nieve, “Todo era difícil, aquí existía una comunidad latina, pero no era bastante como lo es ahora. Fui a clases especiales para poder entender y hablar el inglés porque se me dificultaba… no podía hablar ni entender la gramática”.

Hecho a pulso, durante su adolescencia laboró en factorías, restaurantes, panaderías y oficinas haciendo labores de limpieza, entre otras para ahorrar dinero, luego se adaptó facilmente a cada entorno laboral, cumpliendo con dedicación cada labor encomendada.

El “Mexicano”, como lo llaman cariñosamente sus compañeros de trabajo, ingresó a trabajar en la TTC hace  doce años. Por su desempeño ha recibido varios mensajes de felicitación por parte de los usuarios. El que más le llamó la atención fue el de un anciano que llamó a la TTC para agradecer la ayuda que Milton le brindó. “Un día un señor de edad con bastón en mano iba cruzando la calle, camino a la estación del bus; lo ví a lo lejos y esperé pacientemente hasta que se subió”, cuenta Pastor.

El pasajero le agradeció el noble gestó y le contó que iba tarde camino a una cita con un especialista. Milton se sintió muy contento,  ya que su compromiso principal es garantizar un excelente servicio a sus pasajeros, ofreciéndoles siempre un trato amable.

Pastor se adaptó, según lo cuenta, muy fácilmente a la cultura canadiense, y siente que su primera lengua es el inglés, aunque habla español fluidamente. Le encanta de la cultura latinoamericana la música y la comida. Le encanta oír salsa y cumbia. Extraña de su país las playas y los platos gastronómicos como la guatita, y el sango de camarón.

 

* Periodista colombiana, de paso y en prácticas en Canadá. Especial para CORREO.