COLUMNISTA INVITADO| Reflexionando sobre la meditación

CARLOS GONGORA*

Carlos Góngora.

He venido practicando meditación desde algún tiempo, no de manera disciplinada, pero si con alguna regularidad y esto me permite confirmar que la Meditación es una experiencia que no puede describirse, de la misma forma que los colores no pueden ser descritos a una persona ciega.

 

 

 

 

La mayoría de la gente cree que para “meditar en profundidad” hay que acomodarse en una sala vacía, aislarse de las demás personas y asuntos y colocar la cabeza entre las manos. Pero como eso les parece demasiado difícil, concluyen que se trata de una cualidad exclusiva de algunos seres especiales.

La habilidad para concentrarse está en todos, no es extraordinaria ni misteriosa. La meditación no es algo que un Yogui tenga que enseñarnos, tú ya tienes la habilidad para silenciar los pensamientos.

Muchas terapias se basan en el principio de que, si se localiza y reconoce la fuente de una tensión mental particular, entonces se le puede comprender y hacer frente; o que experimentando de nuevo la situación en la cual se formó una tensión particular, la raíz de la tensión puede ser expresada y, en consecuencia, eliminada.

Sin embargo, raras veces nos alcanza este pensamiento ya que estamos ocupados viviendo nuestras vidas y sumergidos en la interminable tarea de satisfacer tanto nuestras necesidades físicas y mentales, como las de los demás. Gradualmente somos bloqueados ante la idea de conciencia, que simplemente damos por supuesta.

La meditación viene a ser como una oportunidad para penetrar la superficialidad de nuestros procesos mentales cotidianos y profundizar dentro de nuestras mentes, de manera que cuando retornemos a nuestra existencia diaria, le encontremos un nuevo sentido y significado.

Todos los seres humanos poseemos una capacidad de reflexión – meditación de la que la mayoría somos inconscientes. Al empezar a usarla se presentan hechos que hasta ese momento no se habían tenido en cuenta. Cuanto más se medita, más se desarrolla la capacidad de razonamiento.

Esta posibilidad la tienen todas las personas. Hace falta darse cuenta de que es necesario meditar y luego esforzarse en tal sentido.

 

*Facilitador comunitario, colombiano, radicado en Toronto

www.quebonitaeslavida.com