COLUMNISTA INVITADO| Ortega y su gobierno en 23
de los últimos 39 años en Nicaragua

OAKLAND ROSS*

Oakland Ross

Habían nueve, pero ahora hay solamente uno — además de su esposa.
Hablo de Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua.
Cuando llegó al poder originalmente, él era un miembro de la jefatura del FSLN — el Frente Sandinista para la Liberación Nacional — un grupo guerrillero que jugó un papel muy importante en el derrocamiento en 1979 del dictador de su país, un tal Anastasio Somoza, también conocido por su apodo “Tachito.”

En ese entonces, Ortega era supuestamente uno más en el poder entre nueve — los comandantes del FSLN — que tomaron y consolidaron su autoridad política después del triunfo de la revolución nicaragüense. Pero como lo escribió una vez el novelista inglés George Orwell: “Todos son iguales, pero algunos son más iguales de otros”
Fue evidente casi desde el comienzo que Ortega era más igual que los demás, con bigotes más grandes que los de cualquier otro pretendiente al poder en la República de Nicaragua, una tierrra de volcanes, lagos, y poetas.
En 1985, Ortega formalmente reclamó el título de “presidente” y siguió en el poder hasta 1990, cuando perdió en elecciones libres. De inmediato abandonó su trono — a su crédito. Pero se puede decir de Daniel Ortega lo que sea, pero nunca que se da por vencido.
Perdió en otras elecciones en 1996 y luego en 2001, hasta llegar a 2006 — ¡cuando ganó! Lo hizo casi 27 años después de haber tocado el poder por la primera vez. Ortega volvió a ser el número uno, y jamás ha repetido su error de 1990, el de entegar el poder después de haberlo ganado.
Esta vez, paso a paso, Ortega ha impuesto su control casi absoluto sobre el Congreso, la Corte Suprema, y el Consejo Supremo de Elecciones, sin mencionar la policía y el ejército. Hace un año, ganó las elecciones de nuevo para quedarse en el poder, esta vez con su esposa Rosario Murillo como Vice-presidente.
Un político muy eficaz, Ortega ha permitido que el sector de negocios tome su propio sendero económico y ha ganado el apoyo de la Iglesia Católica, por actuar contra el aborto.

 

Presidente Daniel Ortega

De hecho, Daniel Ortega — que jugó un papel primordial en la caída de la dinastía tiránica somocista — ha vuelto a ser dictador él mismo. Con sus 72 años de edad, Ortega ya ha ejercido poder en Nicaragua durante 23 de los últimos 39 años — y durante 12 de los últimos 12 —  un récord que hubiera sido más que suficiente para casi cualquier otro político, pero no para él.

Mientras tanto el escenario político en Nicaragua ha cambiado casi por completo durante las últimas semanas. Desde hace dos meses, el país ha caído en un caos inesperado, un conflicto disparado por factores aparentemente menores pero de hecho inmensos — unos cambios en los pagos para la seguridad social y una baja en los beneficios de pensión. Fueron las gotas de agua que colmaron el vaso.
Miles de nicaragüenses han salido a las calles para manifestar su oposición al gobierno, que reaccionó en forma salvaje. Más de 170 personas ya han perdido sus vidas, y centenares han sido heridos — la gran mayoría de los golpes infringidos por las fuerzas del estado o por grupos paramilitares fieles a Ortega y su esposa.
A mediados de junio y con la intercesión de la Iglesia Católica, los dos lados empezaron a negociar un acuerdo de paz, con cierto éxito al principio. Casi al mismo momento, dos terribles y sangrientos ataques sucedieron en la capital nicaragüense, poniendo en duda la posibilidad de un pacto.
Por su parte, el gobierno ha rechazado las llamadas de la oposición pidiendo la renuncia de Ortega y su esposa. No parece tampoco que el gobierno está dispuesto a convocar elecciones  el próximo año.
La lucha continúa.

 

*Periodista y escritor canadiense múltiples veces galardonado, analista especializado en temas latinoamericanos. Exclusivo para Correo Canadiense.