COLUMNISTA INVITADO | Nafta: futuro incierto

 

CESAR ROBLERO*

César Roblero

Al concluir la séptima ronda de negociaciones del NAFTA en la ciudad de México,  el pasado mes marzo, no se anunciaron avances importantes, y quedó claro que Canadá, Estados Unidos y México permanecen alejados de encontrar puntos de acuerdo en temas clave.

Particularmente importantes es la propuesta del gobierno estadounidense de  cambiar de las reglas de origen en la industria automotriz  para incrementar la proporción de los componentes automotrices fabricados en Estados Unidos a 50 %.

Otro de los temas que ha sido cuestionado por Canadá y México, es  la eliminación del mecanismo actual de resolución  de disputas comerciales, a través paneles internacionales, que sería sustituido por las cortes estadounidenses.

Por otra parte, el gobierno de Donald Trump tomó la decisión de aplicar tarifas de 25  % a las importaciones de acero y 10% a las de aluminio importado, otorgado una exención temporal a sus dos socios comerciales, condicionada a la resolución exitosa de las negociaciones.

Las difíciles negociaciones han ocultado parcialmente otros temas externos que dan un sentido de urgencia a la aprobación de un nuevo acuerdo comercial, particularmente la incertidumbre que generan los cambios políticos que podrán derivarse de las elecciones presidenciales en México en el mes de julio, y las legislativas estadounidenses en octubre.

En las elecciones mexicanas se perfila como posible ganador el candidato opositor Andrés Manuel López Obrador, quien ha adoptado una postura menos flexible respeto a las negociaciones del NAFTA, y en las elecciones legislativas de Estados Unidos, podría tomar control el partido demócrata, complicando la ratificación de lo negociado.

En el caso de Canadá, el Primer Ministro Justin Trudeau buscará reelegirse el año próximo.

En medio del estancamiento de las negociaciones el gobierno estadounidense continua aplicando su estrategia renegociación comercial global,  anunció la aplicaciones de aranceles por un monto de 50,000 millones de dólares a las importaciones provenientes de China, y la respuesta del gobierno Chino ha sido la aplicación de tarifas arancelarias a más de 100  productos  agrícolas exportados por Estados Unidos, aumentando con ello el riesgo de una ola de proteccionismo global.

Los mercados financieros internacionales han reaccionado a la baja ante la posibilidad de un conflicto comercial, situación que aumenta aún más la presión para llegar a un pronto acuerdo en las negociaciones del NAFTA.

El negociador principal de Estados Unidos, Robert Lighthizer  anunció recientemente que el gobierno estadounidense busca llegar a un acuerdo preliminar en la próxima semana, a través de reuniones paralelas entre representantes de los tres gobiernos. Esta nueva voluntad de concluir exitosamente las negociaciones, tendrá que reflejarse en una mayor flexibilidad para establecer puntos  de acuerdo que tendrían que ser desarrollados en negociaciones posteriores.

En el contexto actual, incluso un acuerdo en los temas clave parece difícil de alcanzar en corto plazo, a pesar de la relevancia del NAFTA en el nuevo contexto comercial geopolítico. En caso de no firmarse un nuevo acuerdo, la integración comercial de Norteamérica, existente desde 1994, podría desaparecer y con ello poner en riesgo el futuro económico de millones de personas.

 

*Economista y analista en medios, mexicano, radicado en Canadá.