¿MARCHA ATRÁS O SOLO UN PARE TRANSITORIO?|Retiran autos autónomos de Uber: ¿UN GOLPE A LA TECNOLOGÍA?

El primer atropello de un coche sin conductor de Uber, que ha dejado una víctima fatal, ha puesto en duda la efectividad de esta tecnología, que parecía apuntarse como una de
las más prometedoras para el mundo de los coches autónomos.
 

La muerte de Elaine Herzberg, de 49 años, en Tempe, Arizona, Estados Unidos, obligó a Uber a suspender las pruebas que estaba realizando en Tempe, Pittsburgh, Toronto y San Francisco,
hasta que analice a fondo la tecnología.
 

Aunque el caso es polémico, pues diversas fuentes aseguran que la señora cruzó la calle fuera del paso peatonal, supuestamente la tecnología de conducción autónoma probada por Uber
debería responder a casos como éste, deteniendo automáticamente el coche.
 

Por si fuera poco, el auto involucrado en el accidente llevaba a bordo un supervisor de Uber, como sucede con todos los que se están testeando, pero habrá que averiguar cómo ocurrieron los hechos, pues ni siquiera el humano tuvo tiempo de reaccionar y desconectar el modo automático para evitar el atropello.
 

La realidad es que Uber ha debido suspender los autos para someter a revisión todo el programa, que comenzó sus pruebas en diciembre de 2017 y desde el inicio ha estado rodeado de polémicas, como el hecho de que los autos se saltan en ocasiones los semáforos, o ya han estado involucrados en otros choques, donde no ha quedado muy clara la responsabilidad de los prototipos o de otros conductores.
 

La principal razón de las protestas es que los coches funcionan con una serie de parámetros fijos previamente programados, y se cuestiona si son capaces o no, como los humanos, de
tomar decisiones repentinas o cambiar de opinión rápidamente, como sucede cuando conduce una persona.
 

Uber no es el primero que ha tratado de poner a prueba coches autónomos. Anteriormente Google había desarrollado un proyecto similar, que muchos dicen que le fue finalmente robado por Uber, ya que este “compró” empleados y patentes, por lo cual se ha visto involucrado en un complejo proceso judicial y de indemnizaciones, que algunos sitúan en torno a los 245 millones de dólares.

Otras compañías como Ford o Toyota están realizando experimentos

similares de autos autónomos, e incluso Tesla, la mayor productora de autos eléctricos, se vio involucrado en problemas, cuando uno de sus automóviles chocó con un camión en Florida, mientras el conductor veía una película, confiado en que el sistema autónomo lo protegía.

 

Todos estos problemas han llevado a cuestionarse la viabilidad de una tecnología que parece estar todavía demasiado en ciernes como para ser ya seguras las pruebas, pues algunos expertos alegan que está pesando más los intereses comerciales en una fuerte competencia para ver quién gana, que la verdadera seguridad de conductores y peatones.

 

Algo parecido ya sucedió cuando empezaron a probarse hace casi una década los sistemas automáticos de estacionamiento para autos, que todavía hoy no son totalmente efectivos. La cuestión no es si la tecnología de conducción autónoma de coches se instaurará. Eso nadie lo duda. Es el próximo paso en la construcción de vehículos. La cuestión es cuándo y a qué costo, sobre todo humano.