COLUMNISTA INVITADA |
Doug Ford o la política del interés propio

MONICA PERCIVALE*

Mónica Percivale

La convención conservadora dejó en evidencia la ruptura interna que reina en el partido, resultados dudosos, protestados y que finalmente nos dieron a Doug Ford como la opción para la derecha en la Provincia.

Después de semanas de tumultuosos incidentes de un líder que renuncia obligado por acusaciones de acoso sexual y conductas que por lo menos a simple vista lucen ilegales, los conservadores de Ontario votaron en la esperanza certera y prometedora de organizarse para vencer a un gobierno liberal desgastado por una década y media en el poder y una larga lista de controversias.

La convención conservadora dejo en evidencia la ruptura interna que reina en el partido, resultados dudosos, protestados, y que finalmente nos dieron a Doug Ford como la opción para la derecha en la Provincia. Nombre que no le es desconocido a nadie especialmente en Toronto, hecho que es a la vez bendición y maldición para el candidato a máxima autoridad de Ontario.

Imposible es separar el apellido Ford, de la controversia y el escándalo. Dándole el beneficio de la duda, apartándolo de las decisiones que otrora tomara su fallecido hermano Rob, solamente analizando sus propuestas es como mínimo preocupante pensar que Doug Ford, alcance la victoria en octubre.

Doug Ford promete repeler el currículo de educación sexual en las escuelas, hablando de que se ha instalado sin consulta a los padres. Lo primero representaría un retroceso significativo en la preparación esencial de nuestros adolescentes para la vida sexual, limitaría las herramientas que la información provee para la toma de decisiones, lo segundo una mentira, miles de padres fueron consultados al respecto.

En realidad, lo que molesta a Doug Ford del nuevo currículo, es lo referente a la

identidad de género, para el candidato la educación sexual debe ser responsabilidad de los padres y sobre hechos y no ideologías liberales. Lo que le hace cosquillas al aspirante a Premier es la posibilidad de la libertad de elección. Y esa molestia la traslada al tema del aborto, sin el coraje de proponer un cambio, promete que dará piedra libre a que su cámara partidaria lo haga.

Sus propias declaraciones de defender “la santidad de la vida” intentan llevar un tema que es de derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo al terreno del derecho a la vida del feto, y darle un aura religioso.

En cuanto al área de trabajo e impuestos, promete congelar el salario mínimo en $14, y como contrapartida aprobar la excepción de impuestos para todos aquellos que ganen menos de $30.000 anuales. Los que ganan menos de esa cifra no pagan impuestos hoy en día, y el aumento del salario mínimo representa dinero contante en el bolsillo. Sin entrar en detalles de economía la propuesta de Ford es ruido y pocas nueces, y perjudicial para los que menos ganan.

El líder conservador tiene serias posibilidades de resultar electo Premier, y sin intención de que esta columna sea un aviso proselitista en favor de cualquier opción que no sea Ford, es si un llamado a leer detenidamente sus declaraciones, a no dejarnos llevar por anuncios que suenan prometedores.

Doug Ford, pretende aparecer como el hombre de clase media, trabajador que llego a la escena política para defender los intereses de las personas como el, esto último es lo único cierto, sus intenciones de defender y proteger su círculo, Doug Ford es un millonario con excelentes conexiones.

No nos enfoquemos en las criticas personales que han de venir, mirando al sur, nada de lo que se dijo de Donald Trump impidió su triunfo, solamente los votantes y nuestro sentido común tienen el poder de frenar la enorme pérdida que significaría un triunfo para Doug Ford.

 

* Periodista y trabajadora social uruguaya residente en Toronto.