EN CASA MAIZ / Poesía en color con
Sergio Faluotico: emoción compartida

MONICA PERCIVALE*

Mónica Percivale

El sábado 20 de enero Casa Maíz nos ofreció una más de sus excelentes actividades comunitarias: La presentación de la colección de poesías de Sergio Faluotico.

La muestra “Poesía en Color” nos deleitó con un espectáculo de calidad e insuperable calidez. Sergio Faluotico, musico uruguayo radicado en Toronto desde hace 30 años nos abrió la puerta a su colección de poemas, escritos a lo largo de más de una década, en los que narra sentimientos y experiencias de una manera plagada de emoción y creatividad.

Sergio Faluotico -a la izquierda. Foto: Luis Rojas.

Acompañado de sus elementos de percusión y en la guitarra por el no menos excelente musico Carlos Anesetti, -también uruguayo-, disfrutamos de la conjugación perfecta de armonía, color, emoción y voz.

Su enorme capacidad artística esa de la que hemos sido testigos en innumerables actuaciones, trasladada a la poesía le permitieron crear una obra con un impacto visual único. “Jugando con las palabras” como el mismo lo definiera, con el movimiento, y los colores creó imágenes de una nitidez fotográfica que transportan al lector al espacio y el lugar donde fueron concebidas, pero a la vez despiertan la avidez de darle un sentido personal leyendo en diferentes direcciones y pensando otros colores.

La velada sirvió de excusa para deleitarnos con la lectura llena de emoción de su primer libro “La Canción del Inmigrante”, donde cándidamente nos vimos reflejados todos los que hemos vivido la experiencia de emigrar. La historia de los que nos perdemos en el viaje de ida para de alguna manera reencontrarnos en el de la vuelta a pesar de todos los cambios y tropiezos que experimentamos. Un libro compilado de una manera particular con lecturas de comienzo a fin, de fin a comienzo para terminar en el medio, metáfora exacta de la metamorfosis del inmigrante. Fue reconfortante dar una mirada a los atentos asistentes que llenaron Casa Maíz, y comprobar que comulgábamos en la misma reacción generalizada; las palabras, y la música nos hicieron erizar la piel y las lágrimas inudaron los ojos.

La comunidad se nutre con estas actividades que nos permiten descubrir el talento más de una vez escondido entre sus integrantes. La obra estará abierta hasta el 20 de febrero, ofreciendo la oportunidad de disfrutar de una experiencia única, y apoyando a Casa Maíz.

 

 

* Periodista y trabajadora social uruguaya, residente en Toronto