El Egocentrismo en las Parejas

Jassel Arzuza

 

 

 

 

Una de las relaciones con mayor capacidad de aumentar nuestro desarrollo personal es la de pareja. Evidentemente, al convivir con tu pareja, descubres que lo que te enseñaron en casa como “buenas costumbres”, lo “correcto”, lo que “debe ser” no necesariamente es verdad absoluta en todas las familias, culturas, países. Las cosas, simplemente, pueden ser muy distinta a los ojos de tu pareja.

 

Consecuentemente, la relación de pareja y convivencia, plantea retos a la inteligencia emocional, tanto que hasta podríamos llegar a decir que tomamos un examen diario de habilidades psicoemocionales cuando interactuamos con nuestra pareja. Y, aunque el crecimiento personal es gigante, las dificultades lo son, especialmente cuando tu pareja es de una cultura, o, sociedad diferente.

 

Por ello, el relacionamiento de pareja, inicia el camino a la adultez: es un alejamiento al “todo lo que sé y soy viene de mi familia, educación y cultura”; es un desprendimiento del egocentrismo de etapas infantiles, donde todo se resume a mi percepción y creencias propias y circundantes, no hay más.

 

Por esto, hay discusión y fricción entre las parejas en las tomas de decisiones y en las conversaciones: en nuestro egocentrismo infantil, comportamiento típico del desarrollo neuropsicosocial de cualquier humano, estamos convencidos de que nuestro punto es el único válido, útil, lógico, con sentido, etc. Y tenemos la tendencia a invalidar al otro con tanta facilidad y, en contraste, rápidamente, justificar el nuestro.

 

Se requiere, entonces, de guía y ayuda para afrontar estas situaciones, estos cambios naturales, con inteligencia emocional y social para comprender lo que sucede en nuestro interior, para entender este choque y superar esta fase sin llegar a herirnos y a herir al otro en el proceso.

 

Sobre todo, se necesita de una gran dosis de empatía, autoanálisis, autorreflexión, amor y respeto (verdadero respeto, no el de la opresión y el autoritarismo del siglo pasado) para no matar la relación en el camino, porque es casi seguro que nos vamos a herir. Así que, para convivir en armonía: a cambiar, a tratarnos con más flexibilidad, libertad y aceptación real de lo que somos y de lo que el otro es.

 

 

*Psicóloga y Coach online, Master en Neurociencias, certificada en Inteligencia Emocional.