Trump y su Estado de la Unión

Trump pronunció su primer discurso del Estado de la Unión, este martes, el presidente de Estados Unidos dejó claro que no cambia sus prioridades: seguirá trabajando para hacer “América grande otra vez”. El discurso se ha convertido en el más tuiteado de la historia, con 4.5 millones de mensajes, anunció la red social.

 

En una hora y media, presentó el balance de su primer año de gobierno comenzando por la economía y su único logro en el Congreso: la aprobación de la mayor rebaja de impuestos desde la de Ronald Reagan, a pesar de las críticas y comentarios hacia ésta por ser un “regalo histórico para los ricos”, Trump hizo alarde de sus resultados.

 

Vasta recordar que una de las imágenes con las que se vendió Trump es que él es un hombre de negocios y por tanto sabe manejar la economía como no lo supo hacer ninguno de los políticos tradicionales. Por otra parte, es imposible transformar la economía de un país en un año. Además, los procesos económicos que se dan en cualquier país no dependen de políticas gubernamentales de regulación solamente.

 

La política fiscal de los Estados Unidos pasa por los fenómenos de desregulación, reducción de impuestos, reducción de las limitaciones y controles que existen para el mundo corporativo. Lo que se ve del actual Estados Unidos, es un gobierno que actúa para beneficiar a menos del 0,5 %; teniendo en cuenta que para formar parte  del rango de los que se benefician de la nueva legislación de la reforma fiscal hay que estar por encima de 450 mil a 500 mil dólares año de ingresos.

 

El presidente delineó su plan migratorio en cuatro pilares: el primero ofreció un plan para regularizar a 1,8 millones de inmigrantes. El segundo, insistió en la construcción del muro y otras medidas para reforzar el control de las fronteras. El tercero, anunció el fin de las loterías de visados. El cuarto, dijo que la reunificación familiar debía concentrarse en los miembros directos.

 

Por un lado presiona para endurecer el sistema migratorio y legalizar los dreamers. Ante la falta de aliados suficientes en el Congreso, Trump pide a los legisladores que apoyen la propuesta migratoria de la Casa Blanca “aunque no todos reciban lo que quieren”. Promete legalizar a 1.8 millones de dreamers a cambio de un endurecimiento de la inmigración legal y una multimillonaria construcción del muro.

 

En este tema mezcló la necesidad de una reforma migratoria con violencia, insistiendo en la necesidad de construir un muro a lo largo de la frontera de EE.UU. con México, considerado como uno de sus “pilares” en su programa de reformas migratorias. Según sus palabras el muro previsto en la frontera sur con México “cerrará las lagunas explotadas por criminales y terroristas para ingresar” a su país.

 

Reclamó sobre más sanciones contra las “dictaduras comunistas” de Cuba y Venezuela como una de las exigencias al Congreso, afirmó: “Mi Gobierno también ha impuesto duras sanciones a las dictaduras comunistas y socialistas de Cuba y Venezuela“, al tiempo que solicitó al Congreso de Estados Unidos mayores medidas unilaterales contra los países latinoamericanos.

 

“Enfrentamos a lo largo del mundo regímenes parias, grupos terroristas y rivales como China y Rusia que desafían nuestros intereses, nuestra economía y nuestros valores”, sostuvo. Así comenzó su crítica hacia esos países, a pesar de que ambos Gobiernos abogan por relaciones de respeto mutuo.

 

Trump ordenó mantener abierta la Base Naval de Guantánamo, firmando una orden ejecutiva para ello y revertiendo una directiva del expresidente Barack Obama para cerrar la cárcel. “Vamos a mantener abiertas nuestras instalaciones en la Bahía de Guantánamo. En la lucha contra ISIS y Al Qaeda les pido al Congreso las herramientas para luchar contra ellos donde sea que los encontremos”, afirmó.

 

Uno de los momentos más aplaudidos por los republicanos, y de descontento para los demócratas quiénes quedaron inmóviles en sus sillas, aunque con sus excepciones – Bernie Sanders-; fue cuando habló de su éxito al derogar el Obamacare, de su intención de reducir el precio de las medicinas, la protección comercial a los productos estadounidenses, cómo reconstruirá las industrias  y, en definitiva, de cómo gracias a sus decisiones está cumpliendo su promesa más importante de campaña: “Hacer a América grande otra vez”.

 

Claro está que para cumplir con sus promesas evitó los temas más polémicos: Rusia y las divisiones raciales, sólo haciendo pinceladas en la noche.

 

Algo quedó claro tras el discurso, Trump no dejará de lado su agenda y continuará por el mismo camino para “devolverle a América la gloria que se merece”