Nada explica los supuestos “ataques sónicos” en Cuba

El Departamento de Estado reconoció que no tiene evidencia que le permita probar la existencia de ataques contra sus diplomáticos en La Habana. El gobierno de Canadá también aseguró no saber qué ha causado las dolencias a su personal en la isla

A pocas horas de finalizar una audiencia en el subcomité del hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, funcionarios cubanos volvieron a ratificar que no existen pruebas concluyentes sobre los supuestos “ataques acústicos” contra diplomáticos estadounidenses en La Habana.

En la audiencia, que fue organizada el 9 de enero por el senador republicado de Florida, Marco Rubio y copresidida por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert Menendez, ambos contrarios a la normalización de relaciones entre ambos países, testificaron varios expertos del Departamento de Estado.

Todos ellos debieron reconocer ante los senadores que no hay una certeza absoluta de cuál ha sido la causa de los supuestos ataques, ni el agente que los ocasionó o a quién se le puede atribuir la responsabilidad por ellos.

Incluso el Director de Servicios Médicos del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb, aseguró en la audiencia que hay una multitud de síntomas que no son atribuibles a una causa específica.

En declaraciones emitidas este 10 de enero por Rex Tillerson, Secretario del Departamento de Estado, el alto funcionario enfatizó que ordenará una nueva investigación sobre estos ataques, volviendo a dejar en entredicho la supuesta responsabilidad del gobierno cubano.

Basada en la falta de evidencias y lo “extraño” de los sucesos, Cuba sostiene que se trata de “acusaciones infundadas”, y reiteró que “no tiene responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses”.

“Nada de lo aportado por el Gobierno de los Estados Unidos a lo largo de este período e incluso hoy apunta con evidencias que los problemas de salud reportados por los diplomáticos hayan tenido su origen o su causa en Cuba”, aseguró Josefina Vidal, Directora General para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

CANADÁ RECONOCE ENFRENTARSE A EXTRAÑO SUCESO

También el gobierno del primer ministro Justin Trudeau reconoció este miércoles 10 de enero que ocho canadienses destinados en Cuba se quejaron el año pasado de diversas dolencias, pero no han logrado determinar las causas de estas dolencias.

A pesar de meses de investigación por la Policía Montada de Canadá y que personal médico ha examinado a un total de 27 canadienses para intentar descifrar el misterio, los investigadores han debido reconocer que no tienen ninguna pista sobre las causas de los padecimientos, que incluyen síntomas como mareos, dolores de cabeza y hemorragias nasales, entre otros.

Canadá también desmintió que haya reducido su personal diplomático en Cuba, pues aunque algunas familias supuestamente afectadas han decidido regresar a su país, las bajas han sido cubiertas con personal nuevo.

ENFRIADO ACERCAMIENTO CUBA-EE.UU.

Los alegados ataques contra funcionarios estadounidenses y canadienses, han provocado un enfriamiento del proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, iniciado bajo la administración de Obama, pero no han tenido un efecto visible en las relaciones entre la isla y el gobierno de Ottawa.

El gobierno canadiense optó, como reconoció oficialmente, por aumentar las medidas de seguridad en su embajada de La Habana y las residencias de su personal diplomático.

Sin embargo, alegando la falta de seguridad para sus diplomáticos, Trump mandó a reiterar a la mitad de su personal en la embajada de La Habana, lo cual ha repercutido negativamente en el proceso de otorgamiento de visas, el cual está virtualmente paralizado.

No obstante, se mantienen todavía las reuniones conjuntas planificadas entre las dos partes para tratar temas como el de la seguridad, las comunicaciones, transporte aéreo y marítimo, entre otros.

Muchos expertos sostienen que el impacto fundamental del deterioro de las relaciones podría estar en la merma del flujo creciente de turistas estadounidenses que se había registrado en los últimos meses en Cuba.

Cifras oficiales sostienen que en el año recién terminado, 1 173 428 estadounidenses pasaron por Cuba, de ellos 619,523 visitantes netamente estadounidenses y el resto fueron cubanos residentes o ciudadanos de ese país nacidos en la Isla.

Canadá sigue siendo el país que más turistas emite hacia Cuba, con más de un millón de viajeros el pasado 2017, cifra que los expertos aseguran podría seguir creciendo este año.

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