OPINION / Honduras y Chile, dos elecciones, dos reacciones 

¿Cambiará más la ‘Marea Roja’ en Latinoamérica en 2018? 

 

OAKLAND ROSS*

Oakland Ross

“Lo que los funcionarios electorales decimos siempre es que a nosotros no nos importa quién gana. Nos importa que quien quiera que gane lo haga de lejos.”

 

Fue un funcionario electoral canadiense — Warren Bailie, el entonces número dos en la comisión electoral de Ontario — quien hizo esa observación hace muchos años, después de un resultado demasiado estrecho en las urnas en las presidenciales en El Salvador.

 

Ahora su comentario parece más relevante que nunca después de las elecciones nacionales en Chile y Honduras. En el país sudamericano, el ex-presidente y multi-millonario Sebastián Piñera ganó el domingo en la ronda final, con una ventaja bastante decisiva de al menos nueve puntos — o 54.7 por ciento versus 45.3 por ciento — contra el candidato Alejandro Guillier, de centro-izquierda.

 

Dada esta amplia diferencia el pueblo chileno ha podido confiar en el resultado, así que no hay gritos de “¡Fraude!” ni enfrentamientos violentos entre activistas y los carabineros en las calles de Santiago.

 

Muy diferente es la situación actual en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las ciudades más grandes de Honduras, donde desde el 26 de noviembre y tras unos cuestionados comicios presidenciales al menos 22 personas han perdido sus vidas en protestas violentas.

 

Este domingo, el Tribunal Supremo Electoral de ese país centroamericano anunció que el titular conservador Juan Orlando Hernández ha triunfado contra su opositor izquierdista Salvador Nasralla con una aparente y muy estrecha ventaja: 42.96 por ciento versus 41.42 por ciento de los votos respetivamente.

 

Y, sí, ahora hay gritos de “¡Fraude!” y enfrentamientos violentos entre disidentes y la policía hondureña, una lamentable situación que fácilmente se podría empeorar en los días siguientes.

 

La Organización de Estados Americanos ya ha criticado el proceso y solicitado nuevas elecciones. Según la OEA, hubo una variedad de abusos e irregularidades en la jornada electoral del mes pasado. Durante el conteo preliminar, Nasralla estuvo cómodamente por encima de Hernández hasta cuando el escrutinio se paró durante varios días. Cuando empezó de nuevo, la situación y el resultado se cambiaron por completo.

 

Para muchos hondureños basta observar que el jefe del tribunal electoral, David Matamoros, es también miembro del Partido Nacional, el mismo partido de Hernández.

 

Mientras tanto, en Chile, la victoria del Piñera no tuvo el mismo drama que su triunfo en 2009, cuando fue el primer candidato presidencial de la derecha elegido legalmente en su país en medio siglo. Su posesión el 10 de marzo en 2010 estremeció la tierra — literalmente. Jefes de estado de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, y Uruguay miraron nerviosamente el techo del Congreso Nacional en Valparaíso cuando fuertes réplicas de un masivo terremoto sacudieron el edificio.

 

Pero salieron sanos y salvos y Piñera subió a la presidencia para ser re-emplazado cuatro años después por su némesis político, la izquierdista moderada Michelle Bachelet. Ahora, el mismo paso de baile toma lugar otra vez, pero al revés, con Piñera remplazando a Bachelet.

 

Varios observadores políticos opinan que la victoria de Piñera en Chile no necesariamente representa una vuelta hacia la derecha en ese país, aunque Piñera es bastante conservador. Se opone, por ejemplo, el matrimonio de personas del mismo sexo. Pero su coalición política no controla el congreso, así que tendrá que negociar con la izquierda para poder gobernar.

 

A la misma vez, no se puede descartar la posibilidad que América Latina en general está entrando de nuevo a un ambiente más conservador. Hace una década había al menos doce gobiernos izquierdistas en la región, pero recientemente partidos conservadores han llegado al poder de una forma u otra en Argentina, Brasil, y Paraguay. El año próximo habrá elecciones en México y Colombia, además en Brasil y Venezuela.

 

Veremos pronto si la llamada Marea Roja en América Latina experimentará un nuevo reflujo o no.

 

*Periodista y escritor canadiense, múltiples veces galardonado. Especial para Correo Canadiense