COLUMNISTA INVITADA / Inteligencia Emocional, sí se puede aumentar

 

JASSEL ARZUZA*

Jassel Arzuza.

 

Los estudios de más de 20 años sobre los efectos de programas en inteligencia emocional han demostrado que ésta sí se puede aumentar y que los resultados son visibles, tangibles y medibles en las áreas de bienestar, salud mental y física, relaciones, desempeño laboral y, hasta en cambios de rasgos de personalidad, mejorando ostensiblemente la vida de las personas.

 

Lo que más resalta en los efectos, es lo mencionado al último: el cambio de la tendencia de un ser humano en su personalidad. Y es que, las investigaciones han mostrado un antes y un después muy marcado y medido en personas que eran altamente erradas en sus acciones y decisiones, lo que les impedían tener relaciones sanas, mantener trabajos estables y ser felices pero que, luego de intervenciones en psicología y neuropsicología centrada en inteligencia emocional, aumentan sus decisiones asertivas y efectivas que les conducen a una vida en bienestar.

 

Algunos de las estrategias guiadas en un trabajo de crecimiento personal que han mostrado su eficacia en el desarrollo de inteligencia emocional de las personas son:

 

  • El autocuidado – implica ser considerado con el otro y sus necesidades sin dejar de lado las propias, ni los deseos y metas. Lo cual incluye el poner límites y expresarlos con respeto y amabilidad. El ser excesivamente noble y generoso no es ser inteligente en emociones, es abusarse uno mismo y es indicador de autoestima no sana.

 

  • Ser realista, positivo y activo – significa conocer nuestra realidad interna y externa (situacional) con sus oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades y no ignorar esas amenazas ni quedarse en la inacción por obstáculos, al contrario, buscar formas de superarlos. Y, lo más importante, disfrutar las fortalezas, enfocarse en ellas y desarrollarlas al máximo.

 

  • Evitar mantener en el círculo cercano a personas tóxicas – sabemos que nos encontramos en la vida con personas que “sacan” lo mejor y, con otras, que se convierten en aliados para fracasar en nuestra búsqueda de la felicidad o que, simplemente, nos detonan y coadyuvan en un “secuestro emocional”. Evidentemente, no podemos controlar 100% quien entra en nuestro mundo, pero sí que podemos decidir a quién tener en nuestro círculo cercano y es ahí donde debemos evitar a aquellos que son nuestra kriptonita para lograr la armonía personal, familiar, social y laboral.

 

*Psicóloga y Coach online, Master en Neurociencias, certificada en Inteligencia Emocional. www.jasselarzuza.com