COLUMNISTA INVITADO / Venezuela, atención
de los medios y una crisis sin final aparente

 

OAKLAND ROSS*

Oakland Ross

 

 

Hay una frase que generalmente se le atribuye a James Reston, ex-columnista del Nueva York Times. Alguna vez comentó que los estadunidenses harán todo por América Latina — salvo leer (sobre la región).

Miren el caso de Venezuela hoy.

No se puede decir que el país y sus problemas actuales están ignorado por completo por las medios de comunicación de América del Norte. Aquí en Canadá, cualquiera persona que lee cuidadosamente  el Toronto Star o el Globe and Mail, por ejemplo, o que mira o escucha a CBC, probablemente se ha enterado que más de siete millones de venezolanos votaron el domingo en repudio al presidente Nicolás Maduro y su plan de extender su ya casi absoluto control del país.

Quizás saben también que más de 90 venezolanos han resultado muertos en protestas y contra-protestas recientes, la mayoría víctimas de represión gubernamental. Algunos norteamericanos adictos a las noticias probablemente también están al tanto que ese país una vez rico gracias al petróleo ahora se ha convertido en un desastre económico, donde los productos básicos de consumo, incluyendo comida y medicina, no están disponibles o cuestan demasiado.

Nada de eso es sorpresa. Venezuela ha estado en crisis económico y político por meses, sino años, lo que posiblemente explica porque el empeoramiento de sus ya graves problemas no está atrayendo la atención internacional que seguramente merece.

A veces dicen que los medios de información solamente responden ante las palabras “change” y “strange” (“cambio” y “rareza”). Un equipo de béisbol que siempre ha perdido y que sigue perdiendo no es noticia. Pero un equipo de béisbol que siempre ha perdido pero que de repente empieza a ganar — eso es otro asunto por completo. Los medios de comunicación sí responden a eso.

Lo que significa esto para Venezuela es sencillo, por lo menos en lo que se refiere a la cobertura a cargo de la prensa internacional. Para recibir más atención, las condiciones en Venezuela tendrían que mejorarse mucho, lo que parece poco probable, o, empeorarse aún más.

Según observadores extranjeros, las circunstancias en Venezuela se podrían deteriorar dramáticamente si Maduro sigue con su plan de escoger una asamblea constituyente que escribiría una nueva constitución, supuestamente una aún más autoritaria. El voto está programado para el día 30 de este mes, y la oposición sospecha que el proceso será fraudulento para favorecer al gobierno.

Si Maduro insiste, es casi inevitable que las tensiones entre él y la oposición se empeorarán muy rápidamente. Más atención de los diarios y los canales de televisión vendrán de inmediato, pero ¡a qué precio!

En cuanto a un proceso pacífico de negociación, eso no parece muy probable. Quizás la única esperanza es que Cuba decidiera aplicar su influencia para moderar los planes de Maduro. Como el aliado más cercano a Venezuela en la región, La Habana tiene bastante peso en Caracas. Cuba está muy involucrado en el sistema de seguridad nacional venezolano y también proporciona miles de médicos y enfermeros en cambio de petróleo.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos viajó a La Habana esta semana, quizás con esperanzas de involucrar a los cubanos más estrechamente en los esfuerzos para calmar la crisis venezolana. A ver si este intento funciona. Después de todo, Maduro recientemente liberó de la cárcel a Leopoldo López, un importante líder de la oposición — un acto de conciliación casi no imaginable hace un mes. Quizás podrían venir más concesiones

Por otro lado, los dos lados podrían rechazar cualquier esfuerzo pacífico, lo que podría atraer más atención periodística, aunque sería un desastre en todos los demás sentidos.

*Galardonado periodista y escritor canadiense, analista de geopolítica con enfoque en temas de Latinoamérica.