DESARROLLO PERSONAL: El semáforo inteligente 

 

JASSEL ARZUZA*

Jassel Arzuza.

 

Una de los temas más consultados en relación a habilidades de Inteligencia Emocional en consulta es cómo adquirir la gestión adecuada de emociones en enfado o furia. La herramienta del semáforo inteligente ha demostrado ser muy útil para adultos y niños. ¿Cómo funciona?

 

Comenzando por la luz verde, que indica fluidez de las emociones, se mantiene en verde, cuando le contamos a la persona con la cual entramos en conflicto, que tenemos una situación reto o problema con ella, que nos sentimos de cierta manera (molesto, furioso) y que estamos buscando una solución para mantenernos y, si ella nos puede ayudar pensando con nosotros en soluciones, sería muy beneficioso y se lo agradeceríamos. Manejar los momentos de estrés así, es haber desarrollado competencias de inteligencia emocional en resolución de problemas, pero, algunas veces, la situación puede ser tan sorpresiva y detonarnos hasta pasar al nivel amarillo.

 

En el nivel de luz amarillo, el evento que nos hace estallar es tan traumático que no podemos pensar con claridad porque nuestro sistema se conectó con su memoria emocional en los niveles del sistema límbico del cerebro y necesita tiempo para asimilar lo que está sucediendo, bajarle al dolor sentido, a la angustia y a la ansiedad para poder tomar decisiones con el lóbulo prefrontal, lugar donde principalmente se gestiona el juicio y la toma de decisiones racionales. En ese momento, lo ideal es detenerse, respirar profundamente inhalando mientras se cuenta hasta 6, reteniendo el aire contando hasta 3 y exhalando mientras se cuenta hasta 6 por unas 10 veces. Al respirar, le damos tiempo a nuestro cerebro de oxigenarse y conectarse con nuestro prefrontal.

 

Si la situación detonante fue muy dolorosa, traumática y sorpresiva, es posible que hayamos llegado al nivel de luz roja y ya hayamos gritado, o insultado a alguien. En ese momento, lo ideal es pedir un tiempo de unos minutos, horas o días para pensar mejor y decidir. Luego, irse a respirar por el tiempo que sea necesario y entonces, reflexionar pero centrado en soluciones más que en encontrar culpables. Entonces, a las horas o días, pedir disculpas y compartir ideas de opciones para solucionar. Es esencial evitar al máximo la discusión en ese momento crítico que sólo llevará a usar palabras que abran heridas difíciles de olvidar y que no lleven a las soluciones efectivas.

 

*Psicóloga y Coach online, Master en Neurociencias,  certificada en Inteligencia Emocional. www.jasselarzuza.com