Ese consumismo que nos… CONSUME

Jassel Arzuza*

Jassel-Arzuza.

En el Imperio Romano se veía el uso adecuado de la moneda: se paga al soldado que cuida a los romanos, él da dinero a su mujer, ella compra pan y paga al panadero, él paga al campesino, éste paga al cobrador de impuestos y con ese dinero en las arcas, Roma paga al soldado, cerrando el ciclo.

Años después, vemos un fenómeno en escalada desde décadas: compramos cosas que no necesitamos y/o no podemos pagar pero “necesitamos comprarlo”, como si en ello se nos fuera la vida.

Y sí, es cierto, sentimos que se nos va la vida: es la necesidad de consumismo.

Hay varios factores que explican esto. Por ejemplo, el vacío emocional: tratas de llenar un hueco afectivo percibido desde la infancia en tu relación con tu mamá o papá que no has asimilado ni procesado adecuadamente o con tu grupo de amigos cercanos que no sientes te aman lo suficiente; aceptación a través del status social: intentas mostrar una imagen que no corresponde a tu nivel socioeconómico, o, que sí corresponde pero que, necesitas reafirmar constantemente por la poca seguridad en ti; ruptura de pareja: otro hueco afectivo, intentas compensar, el dolor de no aceptar que tu pareja ya no quiere seguir compartiendo su vida por las razones que sea. Hay otras razones pero, menos comunes.

En estas situaciones observamos la necesidad de aceptación, de amor de individuos específicos o de la sociedad. Cada vez es menos el amor que nos tenemos porque cada vez es más el amor y aprobación que necesitamos del otro para reafirmarnos como personas valiosas.

¿Cómo acabamos con esto que nos está causando tanta infelicidad?

Para sanar, ir a terapia.

Para prevenir, padres y docentes: demuéstrele y dígale a su hijo/estudiante cuánto lo ama como es, que confía en que será lo mejor. Evite las comparaciones donde él sea perdedor, sí, reconozca a los otros pero no  desvalorizando a su hijo/estudiante y sus esfuerzos por ser su mejor versión.

Amigo: escogemos los amigos no por sus defectos, sino, por sus cualidades, por lo que compartimos y por lo que aprendemos y vivimos con ellos. Dígale a sus amigos lo mucho que los valora y porqué.

Sí, podemos ayudar a que este terrible fenómeno minimice entre nuestros amigos y familia.

*Psicóloga y Coach online, Master en Neurociencias,  certificada en Inteligencia Emocional. www.jasselarzuza.com